Traducía servidora este larguísimo artículo que defiende a Steven Moffat de las críticas que recibe por su supuesta misoginia a la hora de escribir y describir mujeres, cuando, trasteando por ese universo paralelo que es Tumblr me encontré este post.
Y me di cuenta en ese preciso momento que no necesito traducir nada para defender a Moffat. Que me basto yo sola, que basta mi admiración por su talento para soltaros un rollo catedralicio. Puede que no inunde esta entrada de sesudas referencias al pasado y presente de esta serie, que tiene una dinámica y una historia que abruma, puede que meta la pata y que muchos os echéis las manos a la cabeza al leerlo, pero la tarea de defender a Moffat en esta Colina que a todos nos acoge es cosa mía. Y a ello voy.
Empecemos por el principio, por lo fundamental y esencial. Y para mí lo esencial del universo Moffat en lo que a mujeres se refiere tiene un solo nombre: River Song. Por River Song le estaré siempre agradecida, por River Song tendrá mi espada para luchar por su causa allá donde sea preciso (qué exagerada soy). Podré criticar a The Moff por mil y un motivos, pero me mencionaréis a River y me rendiré, claudicaré y asumiré que lo que no ha hecho nadie nunca, lo hizo él.
