Tal día como hoy le dijimos adiós al primer Doctor de la nueva generación, el primero de la época moderna y además el primero de la era Russell T. Davies. Él fue mi primer Doctor además, aquel con el que descubrí lo lejos que se puede llegar con una TARDIS al mismo tiempo que lo hacía Rose y su estupefacto novio londinenese que no daba crédito a todo lo que estaba sucediendo a su alrededor con tantas idas y venidas, invasiones alíenigenas cada dos por tres amenazando la vida en la Tierra y un sinfín de carreras para salvaguardar sus vidas.
El Doctor les cambió la vida igual que él me la cambió a mi tras esta inesperada regeneración, ya que como novata de la serie que era desconocía este pequeño detalle y me quedé a cuadros escoceses cuando a mi Doctor orejudo le cambió la cara y todo lo demás por la de alguien que hasta ese momento era desconocido para mí.